En casi cinco meses de intenso trabajo, entre el 17 de agosto y el 30 de diciembre de 1957, Picasso lleva a cabo un análisis exhaustivo, una reinterpretación y una recreación de Las Meninas de Velázquez.
Picasso: "Si alguien se pusiera a copiar Las Meninas con total buena fe, supongamos que al llegar a cierto punto, y si quien copiara fuera y, me diría: ¿Y si pusiera a éste un poco más a la derecha o a la izpuerda? E intentaría hacerlo a mi manera, olvidando a Velázquez. Seguramente, la prueba me haría modificar o cambiar la luz, por el hecho de haber cambiado de lugar a un personaje. Así, coco a pcoco, iría pintando unas Meninas que le parecerían detestables al copista de oficio; no serían las que él creería haber visto en la tela de Velázquez, pero serían mis Meninas."






